SIMO Network 2010. Punto y seguido… o punto final

El mito del ave Fénix es lo que es. Una leyenda sin más. Porque está claro que de las cenizas que quedan de aquellas ediciones de SIMO con diez pabellones, con colas y empujones para entrar, música, espectáculos y grandes lanzamientos de productos, ya no queda nada. Ni un pálido reflejo.

A la actual edición de SIMO la podemos calificar de muchas cosas, pero lo que no podemos afirmar es que haya sido estresante. Y es que los buenos viejos tiempos ya no van a volver a la única feria tecnológica con proyección internacional de nuestro país.

Es cierto que la crisis económica que vivimos ha influido en esta decadencia, con un canal de distribución debilitado por sus ajustados márgenes y por la despiadada competencia de los grandes centros comerciales. Por otro lado SIMO, y todas las Ferias existentes, han sido fagocitadas por la propia tecnología. Internet y su inmediatez han permitido presentar en cualquier momento nuevos productos y novedades, por lo que asistir a una Feria para estar al día de las tendencias del sector ya no tiene demasiado sentido, al menos para el usuario medio.

A la deserción del usuario se ha sumado siempre las protestas de los expositores por no tener una feria exclusivamente profesional, que es lo que han tenido en esta edición, pero está claro que ello no ha sido un revulsivo y el sector no se ha volcado en ello. Cinco grandes partners, protagonizando esta edición, pero con ausencias sonadas de grandes marcas, como Microsoft, que instrumentalizó la pasada edición para el lanzamiento de su Windows 7, pero que este año ni siquiera ha tenido una presencia testimonial.

Poco más de 200 expositores, un único pabellón al fondo de la Feria, stands diminutos en comparación a ediciones anteriores y pasillos tan anchos como autopistas. Movimiento, lo que se dice movimiento, poco. Y eso que el sector público ha intentado llenar el vacio existente con su presencia, pero no ha sido suficiente.

Por parte de los expositores muy buena voluntad por reflotar una feria emblemática, pero uno no puede sustraerse a la sensación de cierta resignación y haber venido a pasar un trámite. Foros, conferencias, en muchas ocasiones más comerciales que pedagógicas, pero con escasa asistencia en todas ellas. Mucho contenido y poco aforo.

Encomiable el esfuerzo de la organización de SIMO por reorientar las formas y los contenidos de la feria y su voluntad de actualizarla y ponerla en el sitio que le corresponde. Pero los grandes fabricantes, el canal y el público en general no han respondido al llamamiento.

En todo ello algún pequeño destello para nostálgicos de aquella feria espectacular. Un excalextric, un simulador de formula 1, algún número circense y una flashmob que lo tenía todo menos espontaneidad. Eso sí, en un stand más parecido a un chill-out colorido que a un foro profesional . Son las cosas de la generación 2.0. Ahora hay que vivir experiencias, que no sé porque siempre se confunde el concepto con ocio y divertimiento. Pero todo hay que reconocerlo, si no hubiera sido por estos detalles esta Feria hubiera sido un auténtico aburrimiento.

Y por enmedio Twitter, que sí que ha sido el gran protagonista de este SIMO Network, aunque a veces uno tenía la sensación de que se convertía en una pista de competición para ver quién colocaba más tweets, en un auténtico alarde de ombliguismo corporativo.

Ahora sólo falta saber las conclusiones que presentaran los organizadores, muy conscientes de que han diseñado una feria no apta para el gran público y que el objetivo que se han fijado es la generación de contactos de calidad más que el volumen de negocio que se derive directamente. En ese sentido creo que la mayor parte de los expositores lo tenían claro.

Supongo que el dilema que se plantea en este momento es si dejar que SIMO desaparezca por inanición o asumir que su futuro sea convertirse en una feria menor de las muchas que se celebran en IFEMA.

Malos tiempos para los sueños y pocos rescoldos entre las cenizas de SIMO Network. Una lástima para la Feria y una auténtica desgracia para el sector que perderá su único marco de exposición. Y esta vez no podemos culpar únicamente a los organizadores. Alguna responsabilidad también tendrán las grandes marcas que  no han querido apostar por SIMO y que incluso han organizado sus propios actos, coincidiendo en fechas con la Feria.

Es un adiós definitivo a los buenos viejos tiempos. Ya nada volverá a ser igual.

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