Los usuarios frente al ERP, llave del éxito en la implantación

La implantación de un nuevo ERP en la pyme es uno de los procesos más críticos a los que se enfrentan los profesionales del sector. Horas de consultoría, más horas de parametrización, días o semanas implantando la instalación, aunando esfuerzos, empeñando dedicación y por fin llega el gran momento. Vas al responsable de la empresa y le dices: “Ya tiene el ERP preparado para funcionar a pleno rendimiento”.

Detrás queda el proceso de venta, el mostrar todo lo que el ERP puede hacer por su empresa, la parametrización realizada, las necesidades que han cubierto, el retorno de la inversión que pueden esperar, la explicitación del aumento de la productividad que lleva consigo y todas las demás ventajas que pueden obtener con su nuevo sistema de gestión.

Y es en este momento donde todo puede irse al traste. Delante tuyo tienes un muro infranqueable que se llama usuario. Sí, sí, ese que en ese momento te mira como si fueras un bicho raro o el monstruo de las galletas y te dice: “no se porque me has cambiado esto, si yo antes lo hacía de otra manera”.

Todo tu trabajo, toda la dedicación a conseguir que el usuario ahorre tiempo, esfuerzo y que la empresa consiga una mayor productividad, se ha ido casi al traste. Te colocas en una disyuntiva. O das por terminado tu trabajo, y que la pyme resuelva esta resistencia, o decides emplear tu tiempo en convencer al usuario descontento de que parte del trabajo se ha realizado pensando en él. Pero… ¿Cómo lo hacemos?

Ya hemos hablado mucho del miedo al cambio, del más vale malo conocido que bueno por conocer, y lo peor es que no luchamos contra la tecnología, sino contra las mentalidades, los carácteres y el miedo inherente a la evolución.

En este momento debemos luchar por hacer ver las ventajas que el ERP tiene directamente sobre el usuario, como se rentabiliza su trabajo con un menor esfuerzo, como puede mejorar sus procesos diarios minimizando errores y, sobre todo como el nuevo ERP le puede ayudar a potenciar su prestigio profesional y su mejora dentro de la empresa.

No podemos hacerlo por la fuerza. Tenemos que conseguir que el usuario vea la herramienta como una mejora propia, como le asegura que, gracias a las actualizaciones y a las funcionalidades del ERP, está asegurando su futuro laboral y reducir el riesgo de quedar obsoleto, gracias a una herramienta tecnológicamente actualizada, que es la suma y resultado de la experiencia diaria de miles de usuarios que están usando la misma aplicación, el trabajo de decenas de programadores y asesores que buscan la mejor funcionalidad y usabilidad y que su dominio y uso puede ser su mejor aliada para su estabilidad y promoción laboral.

Si no conseguimos esto, lo único que tendremos es un usuario descontento, que infrautilizará el ERP y no contribuirá a su explotación óptima y a tangibilizar sus ventajas en la empresa. En el peor de los casos, al final, la culpa de todo la tendrá la aplicación.

Si no lo conseguimos

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