Si no puedes controlarlo ¿Para qué preocuparte?

Hay que reconocer que el panorama laboral de nuestro país no sólo no pinta bien, sino que uno se pregunta si hay  siquiera panorama. La difícil situación que están viviendo las empresas, los cierres de muchas, los ERES, encubiertos o no, los despidos, las tomas de decisiones precipitadas o mal comunicadas, los retrasos en las mensualidades…

En definitiva toda una serie de situaciones que nos pueden llevar a una situación de ansiedad, de incomodidad en el trabajo, de estrés e incluso a tomar actitudes que no nos benefician para nada ni en nuestra vida profesional y probablemente trasciendan a nuestra vida personal.

En el fondo de nosotros mismos reconocemos que muchos de estos factores que nos angustian son ajenos a nuestro poder de actuación y/o decisión. No dependen en absoluto de nosotros, ni de nuestra capacidad de trabajo ni de nuestro sentido de la responsabilidad.

No tenemos incidencia en la situación del mercado. No participamos en las decisiones empresariales que se toman. Si trabajamos en una gran empresa podemos ser despedidos en cualquier momento por una decisión de alguien que ni tan solo sabe quienes somos y cuál es nuestra contribución a la buena marcha de la empresa.

Y podemos continuar así hasta el infinito. Hoy más que nunca estamos continuamente ante situaciones en las que no tenemos ninguna forma de ejercer un control efectivo. Pero no obstante seguimos dilapidando fuerzas y energías pendientes en las consecuencias de unas decisiones que son ajenas y, en muchas ocasiones ni tenemos la certeza de que vayan a ocurrir.

Ello nos genera desánimo, desconfianza respecto a nuestro entorno, baja motivación y puede que incluso una merma de nuestra productividad que nos lleva a perder nuestra visión global. Y si eres un mando intermedio y gestionas equipos humanos, todavía es peor porque acabas convirtiéndote en la cadena transmisora de un ambiente de trabajo enrarecido y muchas veces por percepciones que no están avaladas por la realidad o no tienen nada que ver con nostros y nuestro equipo.

Nuestra labor por tanto, es no perder ni un minuto de nuestro tiempo en estas cuestiones y menos que estas limiten nuestra capacidad de trabajo. Es imprescindible actuar con racionalidad, con naturalidad, viviendo el día a día con el mismo sentido de la responsabilidad que aplicamos en otras facetas de nuestra vida. Y cuidar mucho lo que decimos, lo que transmitimos y como gestionamos este tipo de situaciones entre nuestro equipo de trabajo, tanto si lo dirigimos como si formamos parte de él.

No podemos controlar ciertas situaciones. Muchas son meras especulaciones, que se dan con generosidad en las empresas de forma proporcional a su tamaño, y no sabemos si acabarán siendo realidad. ¿Y aunque lo fuera? Tampoco podemos hacer aboslutamente nada. Por higiene mental, por responsabilidad laboral, lo mejor es no preocuparte de lo que no puedes controlar.

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Una respuesta a Si no puedes controlarlo ¿Para qué preocuparte?

  1. MARÍA LAURA FERRUCCI. dijo:

    Comparto contigo, que la solución a todo aquello que no puedes controlar está en la “ACCIÓN”.
    Planificar y ACTUAR, en consecuencia nos llevará a obtener sin duda logros, y estos a facilitar “LA REALIZACIÓN PERSONAL”
    Mi consejo es:
    La ACCIÓN….ACTUA, HOY….

    LAURA. (Desde Argentina)
    Diciembre, 29 del 2011.

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