¿Estás listos para elegir un ERP? La elección del fabricante

Cuando ya hemos determinado nuestras necesidades, el alcance del cambio y los objetivos que queremos conseguir con la implantación de un ERP en nuestra empresa, llegó el momento crucial de elegir al fabricante y al proveedor tecnológico que llevará a cabo la implantación. Y esto no es una cuestión baladí.

Es crucial la elección del fabricante de ERP pero ¿Qué criterios podemos utilizar? Estos pueden ser variados en función de la tecnología, de las necesidades que queremos cubrir y, por supuesto, el precio, si este consideramos que es importante. Valga decir que en el mercado ERP conviven fabricantes de todo tipo y condición, con diferentes tipologías de comercialización y modelos de negocio. Los parámetros que podemos utilizar para una correcta elección del fabricante son muchos, pero nos gustaría destacar cinco factores de la máxima importancia.

El primero es la “importancia relativa del fabricante”. Con ello nos referimos que deberemos valorar que la adquisición que realicemos tenga un recorrido de futuro. En esta línea es importante conocer la inversión del fabricante en I+D para asegurar la evolución del ERP, tanto en tecnología, como en funcionalidades y su rapidez en incorporar cambios normativos y legales a su solución de gestión. En definitiva conocer de antemano la vida útil de la solución que vamos a implantar.

También puede ser importante informarse sobre el histórico de las políticas del fabricante en cuanto a forzar la obsolescencia del producto de forma periódica, obligando a cambios y/o a recompra de nuevas aplicaciones.

El segundo se refiere a la escalabilidad. Muy relacionado con la vida útil del producto. Cuando nos referimos a escalabilidad lo hacemos pensando en la posibilidad que tenemos de aumentar las funcionalidades de la aplicación a medida que se nos generen mayores necesidades. En este sentido, deberemos analizar tanto las gamas de ERP que nos presenta como si el cambio de gama nos respeta la inversión ya realizada o supone una nueva compra de producto.

El tercero es el coste real del producto. Con ello nos referimos a conocer el precio básico del producto, los costes por licencia o por pago de uso, en función de la modalidad de ERP por la que optemos, así como los denominados “costes ocultos”, como son consultoría, necesidades de programación a medida, costes de formación, etc.

El cuarto factor que podemos analizar es la política de mantenimiento y atención al cliente. E:n este sentido supone siempre un coste fijo y recurrente. Deberemos valorar el coste anual en comparación al precio del producto, pero también la calidad del servicio de atención al cliente frente a incidencias que se pueden producir, especialmente en los primeros pasos de puesta en marcha, y si cubre y asegura revisiones y actualizaciones, bien periódicas o por cambios normativos.

El quinto factor se refiere a la sólidez empresarial del fabricante, su capacidad de cobertura bien directamente o a través de un canal de distribuidores certificados, su trayectoría y experiencia en el sector y su capacidad económica y en recursos para seguir existiendo en el mercado a largo plazo.

 

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