¿Estás listo para elegir un ERP? Análisis de resultados y plan de futuro

Una vez ya tengamos completamente realizada la implantación de un ERP, llegó el momento de analizar los resultados obtenidos. Pensemos que estos no se dan de forma inmediata. Existe una curva de aprendizaje del personal involucrado, ajustes de pequeñas disfunciones que se descubren cuando nuestro ERP ya es plenamente operativo y, por supuesto, el día a día de nuestros procesos de negocio, siempre, de alguna forma, acaba por desmontar nuestra planificación ideal.

Dicho esto y como recomendación, después de más de diez años de experiencia en el sector, cuando llegamos a esta etapa debemos tener muy claro los indicadores que queremos utilizar para medir los resultados obtenidos en función de los objetivos que nos habíamos planteado previamente. No es necesario decir que todos han de ser cuantificables.

Eso supone que deberemos establecer un cuadro de mandos con los resultados parciales que podemos revisar semanal o quincenalmente, pero que nos darán una visión objetiva del progreso de las mejoras al menos pasados los primeros seis meses de la implantación.

No olvidemos que con la implantación del ERP, probablemente hayamos introducido como concsecuencia algunas innovaciones tecnológicas. Todo ello nos tiene que decir si nos han proporcionado ventajas competitivas tangibles, tanto sea en la agilidad de los procesos y operaciones, en costes, en ahorro de tiempo del personal en sus funciones, aumento de la productividad o en agilidad y objetividad en la toma de decisiones.

Si el resultado es positivo… ¡Felicidades!. Y ahora viene la pregunta del millón: Si implantando un ERP hemos obtenidos buenos resultados ¿ Tiene sentido acometer otras mejoras?

Con ello nos referimos a que ya hemos culminado la curva de aprendizaje con nuestro nuevo software de gestión, sabemos de sus limitaciones y de sus excelencias. A partir de ahí podemos plantearnos mejorar en nuevas áreas, incorporar procesos que no habíamos contemplado en el proyecto primigenio, o bien fijarnos nuevos objetivos más ambiciosos sobre los ya conseguidos.

Si nuestra decisión es afirmativa, únicamente nos resta volver a empezar todo el proceso, analizar el nuevo punto de partida y definir los objetivos. ¿Es un proceso sin fin? ¿Cuando algo ha sido inmutable? Si incorporamos esta filosofía dentro de nuestros proyectos de crecimiento, habremos creado un programa continuado de tecnificación,racionalización e innovación de nuestra empresa.

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