El Cloud me confunde

Ya lo sé, ya lo sé. Iniciar un post con un remedo de la frase más famosa de nuestro inefable gigoló poligonero Dinio, no es lo más adecuado para un blog profesional. Pero es que  no hay otra para calificar qué está sucediendo alrededor del cloud computing en estos momentos. Así que disculpad la licencia o mi falta de creatividad eligiendo titulares.

Mucho se ha hablado del cloud computing desde la estrategia de los grandes fabricantes, pasando por la evangelización “interesada” de las consultoras  y por el mesianismo de algunas Asociaciones Tecnológicas. Pero, que poco se habla desde el punto de vista del canal de distribución.

Para algunos es un nuevo salto cualitativo que revitalizará su cartera de servicios; para otros el final de la figura del canal dentro del software de gestión. Y aún quedan algunos que no tienen claro ni lo qué es.

Y tampoco vamos a entrar en esta guerra en la que ya existen demasiados intereses. Pero lo que está claro es que el cloud computing, más que una tecnología es una revolución que viene a transformar el tradicional proceso de adquisición de tecnología y de software. Ya no se trata de adquirir servidores, PC’s o licenciar software. Ahora es pagar por su uso.

Y no está nada mal. No implicamos recursos financieros, ya que ahora no tenemos que comprar nada, nos convertimos en una especie de comisionistas por la venta del servicio y conseguimos una facturación recurrente en base al pago por uso.

Claro que existe la otra cara de la moneda. Y es que la tentación por parte del fabricante (degradado a proveedor de servicio) por prestar directamente los servicios que hasta ahora ofrecía el canal de distribución, es muy fuerte. Y por mucho que digan, nadie está clarificando este tema.

Mucho humo y poca consistencia es lo que hay detrás de conceptos como “renovar sus servicios de valor”, “adecuar sus procesos de negocio o la inconcreción demasiado manida de “el canal siempre será prioritario para llegar a nuestro cliente”.

Sí con el tradicional circuito de ventas muchos distribuidores ya han sufrido los avatares de cambios de dirección de los fabricantes, la transformación del modelo de distribución, revisiones de las condiciones con el canal… y las mil y una que se han dado en los últimos años y que todos conocemos, ¿qué es lo que puede depararnos este cloud que todos intentan meternos con calzador?

Un calzador que pasa de puntillas sobre temas tan cruciales como la seguridad en la red, la flexibilidad y la capacidad de parametrización, las actualizaciones para todos, quieras o no quieras, y lo más importante para el sector ¿Qué va a pasar con el canal de distribución?

Porque la disyuntiva es clara. O este nuevo carro tecnológico nos eleva por las nubes, o nos puede hundir de tal manera que únicamente podamos sobrevivir en las ferias de artesanos y ser una reseña más en las páginas de la historia tecnológica.

Y es que, hoy por hoy, a mí, personalmente, el cloud me confunde.

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