Ver y copiar no es vicio, sino virtud

Son pocas las pymes que se pueden permitir el lujo de tener un Departamento de Marketing , de I+D  o sufragarse costosos estudios de mercado que les permita ser más eficientes en sus campañas o en el diseño de sus productos y servicios para adaptarse a las necesidades cambiantes del mercado. Cuando esto es así el observar lo que hace nuestra competencia, adaptar servicios que han ensayado con éxito otras empresas, nos puede permitir no perder comba en un mercado cada vez más competitivo.

¿Se trata de espiar? Pues sí señor. ¿Se trata de imitar? Pues también. Las buenas prácticas de nuestros rivales no son de propiedad exclusiva. Y si a ellos les funciona ¿porqué no a nosotros? El copiar, el adaptar lo que hacen realmente bien otros, nos puede permitir mejorar nuestros propios procedimientos y acciones de venta.

Pero para espiar (que palabra más fea; a partir de ahora la llamaremos benchmarking”), hay que hacerlo bien. Pero para eso también debemos saber donde “benchmarkear”. Y ahí van una pequeña guía de por donde empezar a buscar con criterio.

La principal fuente de inspiración son nuestros competidores líderes. Abren camino, marcan tendencia y generalmente son los primeros en ensayar nuevas fórmulas y poner en marcha servicios novedosos. Leer sus notas de prensa, acceder regularmente a su web y montar un servicio de alertas en Google, nos pueden dar muchas pistas de sus formas de hacer, comunicar y vender.

Tampoco podemos olvidar a nuestros competidores inmediatos. Con ellos no podemos permitir que nos pasen por delante y nos tienen que servir para compararnos de forma continuada. Si el líder es el horizonte, el competidor de cada día es nuestra vara de medir sobre lo que hacemos bien y lo que no.

Investigar en redes sociales. Facebook y Twitter son las nuevas herramientas de comunicación adoptadas por las empresas. En Facebook ver que tipo de promociones realizan, como se relacionan con sus fans, su lenguaje de comunicación, que tipos de contenidos ofrecen. No lo dudes, si algo de lo que hacen te gusta, adáptalo y copíalo. Si hay un artículo que te interesa… readáptalo. Eso sí, hazlo con gracia y dale siempre tu toque personal.

Y Twitter es el summum. Si no está bien vistas otras prácticas el fin de twitter, al igual que Facebook, es que todo el mundo te vea. Seguir a tu competencia no sólo está bien visto. Es, desde mi punto de vista totalmente recomendable. No tienes que hacer ningún esfuerzo. Ellos mismos te lo cuentan todo y además podemos determinar a que perfil de empresas y/o personas se dirigen, cuáles son sus focos de interés, a quien siguen, que hacen y que comunican. ¿Qué eres tímido y no quieres seguirles para que no te identifiquen? Hazlo desde una lista y problema resuelto.

Sin olvidar a los clientes de nuestra competencia. Vale. Esto es más costoso, pero te puede facilitar información muy relevante que no encontrarías de otra manera. Como se sientes con tu competidor, cómo valoran sus servicios o productos, que tipos de ofretas les realizan, cuál es el coste de estos servicios. Si sabes precio y coste exacto de los productos y servicios de tu competidor directo, tienes mucho ganado para adecuar los tuyos de forma competitiva.

Y por supuesto, escuchar y mucho a nuestros clientes. Saber que ofertas reciben de nuestros competidores, que beneficios presentar, como argumentan sus ventas, que valores diferenciales aportan, condiciones de uso, presentaciones que realizan. Sin ningún empecho, todo lo que veas que puede mejorar tus propias presentaciones comerciales, incorpóralo.

A fin de cuentas, el benchmarking nos aporta una visión amplia de procesos que pueden realizar nuestros competidores u otras empresas no necesariamente del sector o de nuestro propio mercado de referencia. Se trata de identificar, conocer y adaptar las mejores prácticas que utilizan otros con éxito y utilizarlas en nuestro favor.

Pero no por ello podemos dejar de lado nuestra propia iniciativa y creatividad. La diferenciación, a través de la innovación, no es necesariamente únicamente una cuestión de recursos económicos. Ver lo que hacen los demás, mejorarlo e incluso aportar una visión diferente, es lo que en realidad nos permitirá ser líderes y no meros seguidores.

Esta entrada fue publicada en Jaume Barris, Management, Marketing, Opinión, Pymes y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

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