¿Dónde se han metido los clientes?

El otro día conversando informalmente con un proveedor me preguntó ¿Cómo estaba el patio?. Mi primera respuesta, la visceral, fue decirle que ya no había patio. Había desaparecido. Ya no tenemos un marco de referencia donde buscar nuevos clientes. Y los que tenemos, o mejor dicho aquellos que nos quedan y no han desparecido, parecen haber caído en un estado de aletargamiento, retirándose a hivernar.

Y en el sector tecnológico, aunque estamos aguantando el chaparrón con granizada de esta crisis respecto a otros sectores, tampoco es que las cosas estén para echar cohetes. Los medios de comunicación tecnológicos tradicionales han quedado reducidos a menos de la mitad de los que eran hace escasamente tres años. De los que quedan han reducido sus páginas, su periodicidad o incluso han desaparecido cabeceras. Y esto ha tenido su impacto en la fuerza de la publicidad y la visibilidad que nos aportaban frente al mercado.

No hablemos ya de las acciones de marketing directo. Obtener un 0,1% de oportunidades de venta lo podemos considerar un éxito. Claro que ahora tenemos el marketing on-line. SEO, SEM, Adwords, banners y lo último de lo último, las redes sociales. Cierto es también que se ha producido un trasvase de inversión y acciones de marketing a los entornos virtuales, pero aún así todos hemos visto como se reducen día a día las oportunidades de venta que nos surgen. Y las que nos llegan hay que pelearlas con insistencia.

Y por si fuera poco tenemos la LOPD y la LSSI que tampoco deja demasiado margen para hacer acciones directas a la búsqueda de nuevos clientes.

Ante esto uno se pregunta ¿Dónde se han metido los clientes? ¿Qué podemos hacer para encontrarlos? ¿Cómo los contactamos? ¿De qué manera podemos hacerles nuestras propuestas de valor?

Mientras existan clientes existirá mercado. Y existen. Y están. Pero ahora debemos realizar un esfuerzo suplementario para encontrarlos, identificarlos y captarlos. Son inmunes a la publicidad tradicional, claramente enemigos de las acciones de marketing intrusivas, impermeables a los mensajes unidireccionales. No los encontramos; son ellos quienes nos buscan.

Los argumentos de eficiencia, reducción de costes, productividad y liderazgo están manidos, por no decir sobados. No se fían de los testimoniales ni de los “recomendadores” de prestigio. En definitiva, son refractarios a los mensajes publicitarios de toda la vida, por mucho que se les trasmita desde los más innovadores medios.

Entonces, la gente de marketing, los que nos ganamos la vida generando demanda ¿Qué hacemos? Buscar otros medios y, por encima de todo, explotar al máximo los conceptos de comunicación, transparencia, honestidad y diálogo con los clientes. En realidad trascender la pura relación transaccional, e ir un poco más allá de la tecnología y del beneficio, apelando a ese residuo emocional que existe siempre detrás de un acto de compra. Darle la vuelta a los viejos conceptos y buscar ese componente personalizado, que te dota de una diferenciación más allá de la mera competitividad.

Seguro que los clientes siguen existiendo, pero habrá que llegar a ellos de otra manera.

Esta entrada fue publicada en Comunicación, Jaume Barris, Management, Marketing, Opinión y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s