The ERP One

The real Wild OneTodos estamos de acuerdo con Bob Dylan en que “The Times Are Changing”, pero seguimos comportándonos como Marlon Brandon, o mejor, como Lee Marvin, en la célebre película “The Wild One”, encarnando a un auténtico espíritu que actúa sin saber que lo es y se ha convertido en un perdedor sin darse cuenta (personalmente lo prefiero al atormentado y carne de psicólogo de Marlon). El mercado, la comunicación, la tecnología… todo cambia a nuestro alrededor pero seguimos actuando con las mismas pautas mentales como si las cosas fueran eternas, y cuando descubrimos que esto no es así, sobreviene el desastre, seguimos pensando en lo mejor cuando en realidad lo que necesitamos es lo necesario. Se acabó el tiempo de los sueños e impera el de la realidad.

Y con los ERP’s nos ocurre lo mismo. Seguimos buscando el “mejor ERP”, la marca más conocida o reconocida (cuestión de matiz, pero que no es lo mismo), en lugar de centrarnos en buscar cuál es el que más nos conviene y el que mejor se adapta a nuestras necesidades.

Muchas empresas han encontrado en los ERP’s la herramienta-palanca para organizarse y sobrevivir a la actual coyuntura económica. Automatización de procesos, integración de áreas, información en tiempo real, ayuda a la toma de decisiones, etc. En definitiva ayudando a las empresas a ser más competitivas.

Lo sabemos todos, lo tenemos claro, pero aún así cuando nos encontramos ante la tesitura de escoger un ERP, seguimos pensando en “el mejor”, el ERP One, ese que va a ser la panacea para seguir con éxito nuestra travesía empresarial.

Y por supuesto, todos los fabricantes insistirán en que su solución de gestión es justo lo que estamos buscando. Cada uno con sus particularidades, sus ventajas competitivas y sus grandes funcionalidades, su número de clientes utilizándolo, sus años de expertise, la calidad de sus servicios y como no, sus precios y sus fórmulas de financiación.

Y con la oferta disponible, los argumentos, ventajas y beneficios se multiplican. Y seguimos buscando el “number one”. ¿Tan difícil es buscar aquel que se adapte a nuestras necesidades?¿o quizás el problema es delimitar nuestras necesidades?

Buscamos el software más avanzado, el de mayores funcionalidades, seguimos pensando que lo sencillo es simple y lo complejo lo adecuado. Seguimos pidiendo potencia cuando lo que necesitamos es eficiencia en nuestra gestión. Exploramos funcionalidades que a posteriori no utilizamos, contratamos el ERP deseado y luego regateamos en la formación de nuestros empleados. Seguimos pensando que caro es sinónimo de bueno y barato es igual a poco dotado.

Y al final… una inversión desmesurada, un ERP infrautilizado, unas necesidades básicas sin cubrir y unas necesidades proyectadas cubiertas, pero no puestas en marcha. Y luego, la culpa es del ERP.

¿Solución? Sentido común y analizar con realismo nuestras necesidades y nuestras capacidades. Marlon Brando llevaba en su moto un trofeo como el mejor de la carrera, pero lo cierto es que lo había robado.

No hay un ERP mejor que otro, pero seguro que hay uno que se adapta a nuestras necesidades, siempre que no busquemos un deportivo cuando necesitamos una furgoneta. Que no nos pase como en The Wild One, creyendo que el bueno Marlon es el mejor, cuando el más auténtico y consecuente es el malo Marvin.

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Esta entrada fue publicada en ERP, Jaume Barris, Opinión, Software de gestión y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

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