Una web vendedora, una tarea inexcusable

web vendedoraSi la cara es el espejo del alma, en este momento en que la información se busca y se encuentra por Internet, la web corporativa es el fiel reflejo de tu empresa y de tu capacidad vendedora. Por decirlo de otra manera; la web se ha convertido en la puerta de entrada y el escaparate de tu empresa. De ahí la importancia de cuidarla, revisarla continuamente y aportar la máxima información sobre tus productos y servicios. Lo que vean en tu web es la imagen que que vas a dar, tanto a tus clientes potenciales como a tus propios clientes.

Es por esta razón que no está de más tener en cuenta una serie de aspectos básicos que deben ayudarte a convertir tu web en un fiel reflejo de lo que eres como empresa y también un lugar desde el donde vender y en el que puedas establecer una comunicación continuada con tus clientes y tu mercado.

Planifica tu web y hazlo desde la perspectiva del usuario. Muchas veces incurrimos en el error de diseñar nuestro site conforme pensamos, pero nos olvidamos de qué es lo que realmente esperan nuestros clientes al visitarnos. ¿Porqué debería entrar en este sitio y no otro? ¿Qué hay aquí que sea de mi interés? ¿Resuelve de forma clara y directa mis necesidades? Debes conectar tus objetivos con las necesidades de tus visitantes. Y además debes cuidar el diseño, diferenciarte de tus competidores y ofrecer una imagen profesional desde el primer golpe de vista.

Cuida al máximo la página principal. Es lo primero que verá el visitante. El diseño limpio, los menús claros y explícitos y, especialmente, debe ser una página que invite tanto a la navegación para adentrarse en las diferentes páginas como vender. En esta línea incorpora banners de los productos o servicios que desees promocionar y que le lleven directamente a la información que precisan. Dales relevancia a los banners, con una oferta única y una única proposición de valor. Y no olvides el formulario o llamada a la acción para que el usuario contacte contigo. Muchas veces relegamos el “contacto” a una apartado del menú. Los formularios call to action han de estar en todas las páginas, no únicamente en la principal. Vístela con información de interés, novedades de productos, noticias que hablen de tu empresa, eventos que realices,  cursos que impartas y especialmente dale un lugar relevante al enlace a tus redes sociales.

Despliega los menús de forma visible y clara. El usuario ha de saber que se va a encontrar leyendo el título del menú. Quienes somos, productos que ofreces, servicios y cualquier otro aspecto relevante de tu identidad y de tu actividad que aporte interés para los futuros visitantes. Y esto también reza para como organices cada una de las páginas. Toda la web ha de ser de muy fácil navegación, que la información se obtenga en un sólo click y de manera rápida.

Trabaja concienzudamente el contenido de cada página de tus productos y servicios. En el sector tecnológico caemos muchas veces en la trampa de querer describir en la misma página las características de nuestro producto. No lo hagas. Empléala para hablar de los beneficios del producto. Haz una proposición única de valor. Para ofrecer información sobre las características del producto, ya tienes los PDF’s que se pueden descargar, o con acceso a una página destinada a ello. No me cansaré de decirlo, incluye un formulario de solicitud de información, una llamada a la acción de compra o la posibilidad de descargar una demo como los elementos más visibles. No los escondas en un submenú. Incluye también algún testimonial de un cliente satisfecho con el producto relacionado. Queda muy bonito, pero no es eficaz, el tener un recopilatorio unificado de clientes satisfechos. Inclúyelos dentro de la información sobre producto.

Que tu web sea responsiva. No olvides que cada vez más se accede a la información desde tablets, smartphones, otros dispositivos móviles e incluso desde ordenadores con diferentes pantallas de resolución. Tu web debe responder a esta situación. Probablemente te obligue a un esfuerzo para adecuar los contenidos y la forma de presentación de tu web a los diferentes dispositivos, pero es del todo necesario. No hay nada peor que presentar una web deformada o poco clara porque no hemos tenido en cuenta el dispositivo móvil desde el cual acceden a nuestro site.

Cuida los contenidos. Ya no es sólo la información que deseas transmitir, sino como la transmites. Intenta personalizarla. Siempre dependerá de tu cliente, pero utiliza mejor el tú, que el usted, pero siempre refiriéndote directamente. Es más cercano, más directo, como si lo escribieras únicamente para el visitante que llega. Te aconsejaría que escribieras como hablas. Eso le da el toque personal que les falta a muchas web que son más corporativas que vendedoras. Utiliza palabras y párrafos cortos y que la lectura resulte fácil y entendible. No emplees tecnicismos. Aunque te dediques a la tecnología y al software de gestión, tus clientes no tienen porque ser unos entendidos en el tema.

Trabaja el SEO. Es ese trabajo sordo que hay por detrás de cada página web y que permite a los navegadores tenerte en cuenta y a los clientes encontrarte. Un buen SEO es tanto o más importante que una web atractiva. Comprueba que las palabras claves o “etiquetas” que utilizas también formen parte de los contenidos de la web. Eso es fundamental para los robots de búsqueda y posicionamiento. Tiene que haber una relación directa entre las palabras claves que escoges para que te encuentren y las palabras que utilizas para definir tu empresa, tus productos y servicios. Si este aspecto no lo tienes claro, la ayuda de un profesional en estos temas puede ser decisiva.

Mide el tráfico. Google Analytics es imprescindible para saber si tu web funciona, si atrae tráfico, cuál es la página que más visitan los usuarios, cuál la que menos, cuanto tiempo permanecen en ellas, cuantos usuarios entran y salen. Todo ello te facilitará una serie de métricas que te han de permitir optimizar tu página, modificar contenidos, cambiar lo que no funciona. Incorpora el seguimiento de las métricas que te ofrece Analtytics a tu propia dinámica de control y gestión.

Ofrece contenidos de valor. Hasta hace poco intentábamos capturar las oportunidades de venta en el último escalafón en la toma de decisiones de los visitantes. Con la cantidad de información existente, la oferta disponible y la gradual indiferenciación de nuestros productos y servicios, la clave hoy es detectar a nuestros potenciales clientes en los primeros pasos de su proceso de decisión y acompañarlo en todas las fases del mismo hasta que se decante por nuestro producto y servicios. De ahí la importancia de ofrecer contenidos de valor. En esa línea incorporar e-books, libros blancos y contenidos informativos e imparciales es el acompañamiento perfecto para el cliente y, cuanto más objetivo sea el contenido mayor fiabilidad y reconocimiento ofrecemos a nuestros prospects.

Trabaja los contenidos multimedia. Imprescindible. La web ha de tener un equilibro perfecto entre contenidos (texto) e imágenes (fotografías). Un exceso de texto, porque queremos contarlo todo de golpe, aburre y es poco atractivo. Un exceso de imágenes, y más si no tienen una relación directa con el producto o servicio, dan sensación de poca información y pobreza. Acompaña cada texto con imágenes directamente relacionadas. Si puedes incluir videos, infografías o cualquier otro contenido multimedia mejor que mejor. Todo ello ha de crear un entorno coherente, atractivo y que invite a proseguir informándote. No es necesario ser exhaustivo. Resalta los beneficios, los elementos diferenciales y la propuesta de valor o de venta que ofreces.

No abuses del scroll. La información importante tendría que ser vista y leída desde la pantalla, sin tener que recurrir a moverte con el scroll para poder acceder a su totalidad. La gente no tiene tiempo y el nuevo consumidor quiere información al momento, de fácil lectura y simplicidad. Tener que moverse en la misma página es una causa de que abandone nuestra web. Evita desplazamientos de scroll, tanto verticales como horizontales. Cansan, aburren y decepcionan. Probablemente habrás visto alguna web en que en una misma página de producto concatenan información sobre la empresa, sobre sus redes sociales o sus eventos, muchas veces sin relación directa con el producto que se presenta y tiras de scroll. Ofrece en cada página una única información y una única propuesta de valor y, si quieres, al final un enlace a productos o servicios relacionados. No ofrezcas nada que no se te pida, aunque muchos te digan que cada página tiene que darnos una visión global de la empresa. ¿Acaso para eso no tienes los menús?

Cuidado con los técnicos. Por tendencia siempre hay la tentación de dejar la gestión de tu página web a personas que dominan el aspecto técnico, pero que muchas veces ni tienen dominio de la gestión de contenidos ni siquiera una orientación al marketing y a las ventas, aunque cada vez más podemos encontrar profesionales muy polivalentes en este aspecto. Tal vez sea por capacidad de estructura o recursos, pero si tienes que apostar en tu web, hazlo por un site técnicamente menos perfecto pero que a nivel de contenidos y de orientación a la venta sea mucho más activo. Porqué no se trata de crear una web; se trata de mantenerla en el tiempo, modificarla continuamente, revisarla y aportar siempre nuevas informaciones, nuevos contenidos, optimizarla y que entren el máximo de visitantes objetivos posibles.

 

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