Escribir mucho no significa escribir bien (Críticas Crónicas XVI)

Escribir bienEl marketing de contenidos ha invadido por completo las actuales estrategias de marketing en generación de demanda y ha supuesto una revolución en la gestión de los sites corporativos. Y eso es un problema para muchas empresas que tienen un gran técnico o un profesional del posicionamiento SEO, pero que se encuentran ante un cambio de paradigma en su trabajo.

Ya no se trata de escribir mucho, con contenidos más largos para que nos ayuden a un mejor posicionamiento. Ahora el reto es crear un contenido realmente bueno y gestionarlo de forma eficiente. Google no se mueve únicamente por la longitud de los textos y las palabras clave insertadas, sino también midiendo la respuesta del usuario. A mejor respuesta, mejor posicionamiento. Y con ello es el principio del fin de escribir por escribir intentando meter con calzador palabras claves para mejorar nuestra posicionamiento.

Ahora se trata de escribir bien, generar contenidos de valor sin literatura añadida, captar la atención de nuestros clientes y conseguir conversiones en ventas. Nuestros textos ahora tienen que destacar sobre un océano de contenidos. Es el fin de las webs con scroll sin final, con líneas y líneas de texto, explicaciones, adjetivaciones y frases de transición, tópicas y manidas.

Hemos de tener un objetivo claro cuando nos ponemos a escribir. Fidelizamos, vendemos, queremos que nos rellenen un formulario. Pregúntate que es lo que deseas y escribe en consecuencia. En la era de la información digital y en el que la generación de oportunidades es lo que se persigue, no podemos novelar, intentar conseguir absolutamente todo. Céntrate en lo que persigues y olvida lo demás. Escribirás mucho menos y lo condensarás todo mejor. No intentes mandar mil mensajes. Uno, dos como mucho y a desarrollarlos.

Y acabemos cuanto antes con los párrafos eternos, de más de 10 líneas. No dejes que pasen de cuatro o cinco. Te obliga a condensar la idea, definir el mensaje y a evitar florituras. El cliente lee muchas veces por encima y no se va a concentrar durante un tiempo prolongado para saber cuál es tu discurso. Los párrafos breves te ayudan a poner en orden las ideas, facilitas la lectura y das la sensación de tener muy claro que es lo que quieres transmitir. Tu cliente tiene que quedarse con el mensaje en un simple golpe de vista.

Al pan pan y al vino vino. Abjura de la utilización de adjetivos para adornar las ideas. Lo único que conseguirás es aburrir y dar la sensación de buhonero charlatán o de discurso de teletienda. Si hay que usarlos, hazlo, pero no encadenes uno tras otro en la misma frase y que tampoco sean excesivamente altisonantes. La humildad es un arte y una virtud para generar credibilidad. En este caso menos siempre será más.

No te encorsetes. No es necesario que seas excesivamente educado. La gente busca la proximidad. Si quieres que realicen alguna acción, no les des más vueltas, pídela de forma directa. No necesitas subterfugios. Y ahórrate el usted. Sólo consigues mantener la distancia con tu cliente. Utiliza el tú, el nosotros, las frases directas e incluso imperativas y di exactamente lo que quieres.  Serás más directo, más próximo y te ahorrarás escribir textos largos.

Olvídate de tí mismo. Todo el mundo sabe que tu empresa es la mejor, líder en su mercado y con más de 20 años de experiencia y con una galería de premios y trofeos inacabable. A los clientes no les interesa para nada. El autobombo, el corporativismo exacerbado produce mala impresión. Dile a tus clientes lo que les ofreces, como vas a resolver sus necesidades, que beneficios le aportas. Deja de hablar de tí y explícales como vas a ayudarlos.

Se original. Esto es más fácil de decir que de hacer. No hay consejos. Expresa tu opinión, cuenta tus experiencias y ofrece un contenido único y personal. Esto es lo que te va ha hacer diferente y un referente para tus clientes.

Y por favor, no te bloquees. Cuando escribas no repases una y otra vez línea tras línea. No estás escribiendo una novela. Escribe de un tirón, tal como lo sientes.  y cuando lo tengas, entonces revisa faltas de ortografía, pon negritas, ordena si es necesario y cambia el orden de los párrafos. Cuida al máximo los textos, pero no intentes ser perfeccionista. Somos hombres de marketing, no escritores de best-seller.

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