Facebook; transforma a tus clientes en amigos

FacebookQuien más quien menos tiene abierta una cuenta propia en Facebook como un medio de estar en contacto con amigos de forma continuada y de paso saber de ellos, muchas veces sin necesidad de tener una conversación, únicamente visitando el muro de Facebook de forma regular. El gran empuje que Facebook tiene para las empresas es la posibilidad de crear una comunidad de amigos a partir de incorporar a tus clientes.

La ventaja es que, lejos de la rigidez empresarial de tu website, aquí puedes mostrar el aspecto más humano de tu empresa e informar y comunicar de una forma más distendida… y también vender. Recuerda que tus mejores clientes no son los que vas a tener sino los que ya tienes. Cuídalos, no los pierdas y consigue que sean seguidores de tu marca.

Si todavía estás pensando en abrir una cuenta de empresa en Facebook me permito hacerte una reflexión. Una página de Facebook, en su mínima expresión, es una web gratuita que además te ayuda y/o te empuja a interactuar con tus clientes. Decididamente tienes que abrir tu empresa a esta red social. Eso sí, no es lo mismo una página de Facebook (para empresas), que un perfil de Facebook (ya sabes, para encontrar a aquel amigo que hace años que no ves ni sabes nada de él).

Por eso, ahí van unos consejos para que tu página de Facebook, sea realmente interesante y te sirva en tu estrategia empresarial.

La decisión de abrir la página de Facebook. Eso supone que tienes que dedicarle un poco de tiempo y mimo a crear esa página empresarial. Y especialmente decidir si te vale la pena abrirla. Si ya tienes una web, mantienes un blog, gestionas una cuenta de Twitter, realizas campañas de marketing, si además añades Facebook igual no das abasto y lo importante en redes sociales no es crearlas, sino mantenerlas. Y lo peor que podemos hacer es crear una página y no actualizarla con nuevos contenidos de forma regular. Si no ves clara la dedicación, mejor no sigas.

¿Quien se encarga de esto?. Facebook necesita estar siempre vivo y ofrecer de forma regular información de valor para tus clientes. Lo aconsejable es como mínimo 2-3 actualizaciones a la semana. Equilibra bien las actualizaciones de tu página. Muchas y seguidas acaban cansando, pocas o ninguna provocan que se pierda interés en tu página. Pero lo importante es que haya un responsable que determine y ejecute estas actualizaciones, diga lo que es apropiado o conveniente publicar y lo que no y que tenga muy claro cuál es tu público objetivo. No olvides que Facebook funciona o bien por invitación o bien por solicitud, pero eres tú quien decide quien es amigo o no; es decir quien puede entrar o no en tu página.

Si no existe esta figura en tu empresa, siempre puedes externalizarla. Hay empresas especializadas y bastante asequibles. En todo caso, la decisión es tuya, pero mi consejo es que esto lo gestione personal interno, que conoce la compañía y además puede estar muy motivado. Además dispones de herramientas que te permiten gestionar de una manera más ágil todo tu entorno de redes sociales y publicar contenidos en tus redes al mismo tiempo, e incluso programar acciones. Es casi seguro que si tienes una página en Facebook, también dispongas de una cuenta de Twitter, de Linkedin u otras. Entre ellas tienes TweetDeck, que es gratuita, o bien HootSuite que ofrece servicios gratuitos y de pago.

Sin promoción no hay difusión. No sólo basta con abrir la página. Hay que darla a conocer a tus clientes. Pon un icono o una “call to Action” a Facebook en tu site, en twitter, en tu firma de correo electrónico, en el newsletter… Utiliza al máximo tus canales de comunicación para informar sobre tu página y animarles a entrar y convertirse en “amigos”. No olvides que la media de amigos en Facebook es de unos 130. Por cada amigo que consigas el potencial de viralización se multiplica por 130. Cuenta tus clientes, haz la operación y verás el potencial que tienes de crecer y, porqué no, gracias a ellos conseguir clientes potenciales que conozcan tu empresa, tus productos y tus servicios.

Juega con imágenes y vídeos. No te limites a los textos. Según estudios recientes se genera hasta más de un 50% de clicks cuando a los contenidos los acompañas de imágenes y más de un 20% si están con un vídeo. Además le da vistosidad y notoriedad a tu página y motivas más el “me gusta”. Facebook te da esta posibilidad y es uno de sus mayores atractivos. Aprovéchalo. Seguro que tienes campañas muy visuales, infografías, fotografías de tus eventos y jornadas. Piensa que son precisamente los videos y las imágenes lo que más se comparte en esta red social.

Tu empresa es importante, pero no el centro. Está bien que Facebook sea un altavoz de tus actividades e informes a tus clientes-amigos. Pero evita los triunfalismos y los cantos de excelencia. Aparte del egocentrismo que implica acabas siendo aburrido, con más de lo mismo. Y por supuesto, nadie va a compartirlo y viralizarlo. Para eso ya tienes la web. En Facebook tienes que hablar acerca de tus clientes y de lo que puede interesar a tus clientes, alrededor de tu actividad empresarial. Intenta ofrecer contenidos interesantes, que les resulten útiles, que les inviten a la reflexión o que les permita aprender cosas nuevas. Incluso crear un poco de polémica (siempre controlada), no está mal. Pide opinión a tus clientes, abre espacios de diálogo y, si lo haces, participa activamente. Háblales, no comuniques únicamente.

Se noticia, aporta información. Que tus entradas intenten siempre introducir algo interesante, como pueden ser las tendencias de mercado, la introducción de nuevos servicios o la puesta en marcha de promociones y ofertas. Y si lo haces, no está mal generar también ofertas exclusivas para tus amigos de Facebook. Se sentirán recompensados y son un elemento importante de fidelización. No pierdas el foco en que tenemos que viralizar nuestros mensajes a través de ellos. Los contenidos de valor, no reñido con un poco de diversión es lo que los usuarios tienden a compartir.

No evites el conflicto. Facebook es una red social, para establecer diálogo. Asume que de vez en cuando puedes encontrarte con una queja o comentarios negativos acerca de tu empresa. No los borres o emplees el silencio como contestación. No te escondas detrás de respuestas “oficiales”. Una de las virtudes de Facebook es que te permite ser real, próximo, empático y demostrar que realmente las opiniones de tus clientes son importantes. Esto hace que tus clientes se conecten y compartan.

No olvides el posicionamiento. Considera Facebook de la misma manera que tu web. Los motores de búsqueda también indexan las páginas de Facebook, aunque no los perfiles. Trabaja el SEO, ya que, por ejemplo Google, permite que publiques un contenido y que aparezca en los resultados de búsqueda casi en tiempo real. Ten claro cuales son las palabras claves que te pueden identificar y diferenciar y utilízalas cuando abras nuevos contenidos.

 

 

 

 

 

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